Armenta llega a sus primeros 100 días

Victor de Regil

 

El gobernador Alejandro Armenta ha cumplido sus primeros 100 días de gobierno al frente de la administración estatal en Puebla. En los cuales le ha tocado no solo enfrentar la alta delincuencia que se vive en el Estado, sino incluso, también un proceso electoral extraordinario, así como algunos conflictos internos dentro de su gobierno, pero también del partido político al que pertenece: Morena.

Uno de sus principales logros, es la coordinación total que tiene Armenta, junto con su equipo, con el gobierno de la presidenta Sheinbaum con quien existe una excelente relación. De igual forma, el gobernador ha cuidado mucho su relación con el poderoso secretario de seguridad Publica, Omar García Harfush, quien intervino directamente en la crisis de inseguridad que vive la capital del Estado.

En estos 100 días Armenta ha resuelto con relativo éxito algunos de los primeros desafíos que implica gobernar Puebla. En este primer corte de caja, se pueden destacar algunos ajustes estratégicos y una búsqueda de consolidación tanto en su equipo inmediato, como en el ámbito político, donde tiene mucha experiencia.

Pero lo cierto es que el verdadero problema del gobernador no proviene de la oposición, sino de su propio partido. Y es que para nadie es un secreto que Morena en Puebla, es una estructura desarticulada, plagada de operadores ineficientes, lealtades divididas y personajes que responden más a intereses personales que al proyecto de la 4T.

Una muestra de lo anterior, son las elecciones extraordinarias de hace unos días. La realidad es que aunque no hubo el carro completo que muchos esperaban, se ganó en 3 de las 4 alcaldías, lo que dejó en juego dejó al descubierto las carencias estructurales del partido.

Uno de los problemas detectados es, sin duda, la incompetencia de los nuevos secretarios del Comité Ejecutivo Estatal y la falta de operatividad real en las filas de Morena. Y es que, contrario a la percepción de algunos sectores, Olga Romero Garci-Crespo, presidenta del partido, no es simplemente una figura decorativa que sigue órdenes sin criterio. Ha demostrado habilidad para mantenerse firme en un entorno adverso, rodeada para su desgracia de secretarios nada funcionales que entorpecen más de lo que avanzan.

Su liderazgo ha sido más de resistencia que de control, pues si bien en la cúpula le reconocen disciplina y compromiso, la realidad es que la base de Morena en Puebla está plagada de vicios, intereses cruzados y figuras que juegan en contra del proyecto.

Por tanto, uno de los Romero Garci-Crespo radica en navegar una estructura que no sólo carece de cohesión, sino que está integrada por operadores que, lejos de aportar, contribuyen a la inercia negativa del partido. La toma de decisiones estratégicas ha sido necesaria, pero su margen de maniobra sigue siendo limitado ante un entorno donde prevalece la búsqueda de beneficios individuales.

Pero Morena ha encontrado graves deficiencias después de dicho proceso; uno de los principales es la carencia de operadores políticos con verdadera capacidad. Personajes como Elizabeth Marín son reflejo de este fenómeno: sin influencia ni trayectoria significativa, su presencia responde más a una cuota política que a una visión estratégica. Su aporte al proyecto es nulo, y su permanencia en la estructura debilita más de lo que fortalece.

En finanzas del partido, Miriam Ávila, se enfrenta a críticas severas por su falta de capacidad administrativa. Pasó fugazmente por el Congreso local, donde terminó en conflicto con la diputada Nora Escamilla por presuntos malos manejos de dinero.

Ahora, su gestión en Morena parece destinada a la inoperancia, con compañeros que ya manifiestan que no puede ni con los viáticos.

Los primeros 100 días de Alejandro Armenta han evidenciado que su mayor reto no está en la oposición, sino dentro de las propias filas de Morena.

La falta de cuadros operativos eficientes, las agendas personales de algunos actores clave y la incapacidad de consolidar una estructura leal y funcional, amenazan con minar los avances logrados hasta ahora.

Si el partido no logra limpiar su estructura de cuotas inútiles y personajes que sólo buscan beneficio propio, el proyecto de la 4T en Puebla podría quedar en riesgo.

Morena Puebla necesita de apoyo político real que ayude al partido, al gobernador y a la presidenta Estatal a la continuidad del proyecto transformador en el estado.