Zenaida Ortuño Alejo. México

Zenaida Ortuño Alejo. Es maestra jubilada; escritora, poeta y promotora cultural independiente, de Huejutla, Hgo. Cofundadora y miembro activo de Reencuentro Étnico Nacional (RENAC A.C.), coautora en ocho antologías poéticas; forma parte de la RAIAL y de la UHE. Participó en el IV Coloquio Internacional de Mujeres Escritoras 2024 por la Academia de Literatura Latinoamericana S.L.P. Premio Internacional: Galardón Mujeres por la Paz 2024 por el Foro Mundial de Mujeres de Iberoamérica. Participante en diversos encuentros literarios nacionales e internacionales y autora del primer poemario trilingüe Musa del viento.

 

México

 

México, país de infinitos ensueños,

de enormes matices multifacéticos,

tierra de son y lenguas maravillosas,

de encanto y de riquezas culturales.

De su raíz viva brota la belleza sin igual.

Mi México, eres la raza pura de bronce,

bello cofre, en la riqueza de tu entraña.

Sangre fértil, herencia de tus antepasados,

eres cálido refugio, mi querido México.

Tus referentes multilingües son flores,

tu riqueza, de mujeres y hombres valientes.

Refugio para los hijos predilectos del mañana,

México, eres mano limpia, en trabajo cotidiano,

eres patria excelsa, luna bella y próspera.

México, profunda cuna de prosperidad natural,

admirada es tu historia, tu raza morena sin igual.

Cuauhtémoc es tu historia, tu presente y tu futuro,

tu linaje inmaculado, cuando ondea tu bandera.

México, siento en el alma, tu grandeza sempiterna,

tu fuerza, tu coraje, tu valor, ¡todos somos México!

 

 

 

 

Musa del viento

 

Hermosa musa del viento que al invierno se marchitó,

eres cual nopal del puente, con espinas por doquier.

De las inclemencias del tiempo cruel te proteges, sí,

para poder crecer ahí,

eres única musa del viento sin fin.

Tus talones lastimados por caminos escabrosos,

sueños que se esfumaron en el laberinto donde nunca fui.

Con tus errantes años transcurrieron,

al claroscuro suelo,

pero nunca fenecieron con

esfuerzos dolorosos al camino.

A los éxitos crecieron así.

Eres hoy, eres la musa del viento.

Te has aferrado a la vida y

con determinación lo has logrado,

volando grácil cual águila,

conquistas espacios, también el mío.

Cruzando fronteras; intrépida y fuerte,

tratando de ser luz en las tinieblas,

exaltando siempre a Dios,

en bóveda celeste, exaltando siempre a Dios.

Recorrido sinuoso, ávido, moldeó tu belleza interior,

la mía también formó.

Eres el timón pulcro de tu propio barco,

hueles a perfumada juventud.

Con las sendas preciadas en tu frente,

vales mucho cual verso en flor.

Eres poema en verso, y a prosa me sabe tu amor.

¡No te detengas! Comprende cuánto vales ante Dios.