
Victor de Regil
En días pasados, el SAT ha cancelado el permiso a más de cien organizaciones de la sociedad civil para recibir donativos deducibles de impuestos. Argumentan que no reúnen los “requisitos relativos a la autorización para recibir donativos deducibles conforme a las disposiciones legales vigentes”.
Pero, como sabemos, la realidad es otra: el gobierno quiere liquidar a estas asociaciones porque, por un lado, no les gusta que haya iniciativas ciudadanas dirigidas a resolver problemas públicos y, por el otro, les molesta que varias de estas organizaciones ventaneen al gobierno en su mal desempeño en materias como el combate a la corrupción, el crecimiento económico, la salud o la educación pública.
Estas asociaciones afectadas tendrán un periodo para subsanar las observaciones del SAT y recuperar su estatus. De lo contrario, en un plazo de doce meses deberán destinar todo su patrimonio a otra donataria autorizada. Mientras tanto, habrá un impacto inmediato en el financiamiento de estas organizaciones que no podrán dar recibos deducibles de impuestos de las donaciones que reciban. De por sí el régimen de deducción de ISR por donaciones es muy limitado en México. El límite general para un contribuyente es de hasta 7% en un año de sus ingresos acumulables o utilidad fiscal del ejercicio anterior.
En esta lista de las organizaciones no gubernamentales afectadas incluye a Refugio para Ancianos, Fondo para Niños de México, México Evalúa, Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), Mujeres Unidas Contra el Cáncer de Mama, Asociación para la Protección de Menores Enfermos, Cero Pobreza Extrema en México, Mexicanos Primero y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
La realidad es que varias de estas asociaciones han sido tremendamente incómodas para los gobiernos de la 4T y los anteriores. México Evalúa, por ejemplo, lleva 15 años de trabajo continúo evaluando el desempeño gubernamental, la justicia, seguridad, gasto público, transparencia y otras áreas de política pública. Difunde estudios como la Radiografía de la Impunidad en México 2024, que analiza datos oficiales de delitos, denuncias y resultados del sistema de justicia penal. O Navegando las finanzas públicas de 2025, que explora los retos fiscales del primer año del sexenio de Claudia Sheinbaum en el contexto de bajo crecimiento y presiones estructurales.
Por su parte, el Imco se fundó en 2003 como un centro de investigación independiente, apartidista y sin fines de lucro enfocado en analizar y proponer políticas públicas para mejorar la competitividad y el bienestar en México. Desde entonces, se ha convertido en una fuente indispensable de información, investigaciones, índices y análisis sobre economía, gobernanza, transparencia, finanzas públicas, mercado laboral, género, educación, medio ambiente y otros.
Y luego están dos asociaciones fundadas por un personaje que es del desagrado de la 4T: Claudio X. González. Mexicanos Primero se constituyó en 2005 con la intención de convertirse en un referente en materia de educación de calidad como derecho humano y promover una cultura de corresponsabilidad ciudadana con la educación pública en México. Muy rápidamente lo logró elaborando investigaciones en esta materia, analizando las políticas públicas y proponiendo reformas y métricas de desempeño educativas.
MCCI, por su parte, se fundó en 2015 para investigar, analizar y comunicar casos de corrupción e impunidad, así como promover el Estado de derecho en el país. Gracias a esta asociación nos hemos enterado de los pormenores de varios casos de corrupción desde el sexenio de Peña, en que empezó a operar.
Algunos de los más emblemáticos son las empresas fantasma vinculadas al gobernador veracruzano Javier Duarte, la red de corrupción inmobiliaria del gobernador quintanarroense Roberto Borge, La Estafa Maestra, Odebrecht en México, los Paradise Papers, así como innumerables revelaciones de contratistas principales del gobierno con fallas de integridad y contratos y empresas que reciben adjudicaciones inmediatas. Este gobierno las está castigando, demostrando, así, su talante estatista y autoritario.