
Rosa Isela Reyes Navarro. Activista y gestora cultural originaria de Tehuacán, Puebla. Expositora de pulque y maguey a nivel nacional, ha recibido reconocimientos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Es directora y fundadora del Colectivo Cultural Noyolotzin Tehuacán y practicante de danza azteca chichimeca. Ha participado y apoyado movimientos en defensa de la tierra y el medio ambiente. Diferentes universidades e instancias gubernamentales han reconocido su labor y aporte cultural a Tehuacán y su región. Es coordinadora de Sabersinfin Tehuacán.
Ella
Ella está sentada en su diván, examinando la vida que pasó frente a ella. Jamás pensó que el tiempo se iría como agua entre sus dedos, nunca imaginó la triste realidad a la que se enfrentaría. Hoy está más sola que nunca, llena de ansiedad y tristeza, e imagina que quizá la muerte aliviaría el dolor que siente. Ella espera una centella que la haga desaparecer; tiene un desasosiego que no la deja vivir.
Ella siente desconsuelo porque todos se fueron. Se siente menospreciada y apartada, como basura que ya no sirve. Mientras les fue conveniente, estuvieron; cuando ya no lo fue, todos de ella huyeron. Y ahora se pregunta si realmente valió la pena dar la vida por ellos. ¿Quién lo dijo, quién lo decretó, quién lo inventó?
¡Maldita sea! Ella está viviendo un infierno lleno de fuego en el que se quema a diario. Ya no puede más. Se vuelve a cuestionar por qué el Todopoderoso le puso sentimientos, por qué el Creador hizo que sintiera esto que ahora la aniquila poco a poco.
Ahora piensa que quizás fue ella la vil, la malvada, y vive un suplicio de su vida. Se quema por dentro, se está muriendo lentamente. Por momentos pide misericordia, y por otros solo quiere cerrar sus ojos y no despertar jamás. Tiene mucha tristeza y nostalgia por su vida pasada y por el futuro que desconoce.
El miedo la atormenta, la azota como un látigo una y otra vez. ¡Ya no puede más! Ya no quiere sentir ni vivir más. ¿Cuándo cesará este dolor inmenso que la agota y la tiene enferma? Dile, Altísimo, ¿cuándo?
¿Acaso fue ella lo más ínfimo en la vida de ellos? A diario se pregunta en qué falló y dice: “¿Por qué vivo hundida en este mal, cuando ellos son felices? No les importó su madre, no les importó la esposa que dejó su juventud a cambio de ingratitud”.
Cree que ella es el mal, y solo la muerte remediaría lo necia que fue al creer que, amando sin medida a esa “familia”, estarían con ella hasta el final de sus días. Ahora ella cree que solo la muerte sería su bien y su salvación.
Ahora ella solo vive el final de sus días.