Rita de la Fuente Faúndez. Voy empujando mi andar

Rita de la Fuente Faúndez. Educadora de párvulos, jubilada, chilena radicada en Lampa. Ha editado tres libros de poemas y algunos cuentos breves. Sus escritos se han publicado en varias antologías a nivel mundial, en países como Bolivia y España. Ha participado en encuentros de poetas tanto a nivel internacional como nacional: Copiapó, Litoral Central, Papudo, Huechuraba. Ha participado en cafés literarios en colegios de Lampa y en diversas actividades literarias. Recibió de manos del alcalde de Lampa, señor Jonathan Opazo, en el año 2021, un reconocimiento como poeta y por su trabajo literario. En marzo de 2024, recibe un reconocimiento desde Argentina, de la Asociación Cultural Cóndor Mendocino. Ha sido reconocida por el programa Un artista, un territorio, patrocinado por la Seremi de las Culturas, Región Metropolitana-Santiago de Chile, en enero de 2023. Participa en talleres literarios desde el año 2013.

 

Voy empujando mi andar

 

La noche sobre la mar le da hospedaje al viento,

y yo, con la luna a cuestas, voy empujando mi andar;

con el alma descosida y una lágrima muy dentro,

camino sobre la arena, mi tiempo conmigo va.

 

Voy rumiando los momentos, anudando los recuerdos;

he llenado la maleta con versos, sueños y pan,

los años curvan la espalda; hacen más lento mi andar,

las penas, las alegrías, las fui pintando al pasar.

 

Hoy cosecho de mi siembra la magia de lo vivido,

lo que sembré en los caminos, lo que dejé al caminar;

narro historias cuando canto mitigando soledades,

aunque también llevo dentro amores que recordar.

 

En el fondo de la noche, el alma mansa, serena;

voy con la luna a cuestas, casi empujando mi andar;

una lágrima se asoma, y al volver la vista atrás,

a lo largo del camino, soy solo una huella más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El grito de la tierra

 

He despertado con el grito de la tierra,

el tic-tac de los relojes anuncia un día más;

mi errante sombra negra se pierde en los caminos,

mis pasos hacen eco en la fría soledad.

 

En los pies llevo sandalias de arcilla y arenas blancas,

para que ninguna espina doblegue mi caminar;

abro senderos al viento con mis versos, mi guitarra,

comparto con la lluvia, con la brisa, con el mar.

 

Quiero cantarle a mi pueblo, escribir en su corteza,

¡No se rindan en su lucha! ¡Avanzar, siempre avanzar!

Por los siglos de los siglos les han arrebatado

sus tierras, sus vidas, sus sueños y su pan.

 

Los hijos de Lautaro un día serán libres,

amasarán sus tierras, los surcos abrirán;

abrazados a los cultrunes, bendecirán la Pachamama,

iniciarán la senda de la ansiada libertad.

 

He despertado con el grito de la tierra,

es el canto de la selva que florece en llamaradas,

porque Arauco será libre y en los bosques madereros,

el canelo se alzará noble y sereno en la estepa solitaria.

 

He despertado con el grito de la tierra,

es el grito libertario; es el canto de mi pueblo

que retumba en los caminos y en el son de mi guitarra.