La Iglesia inicia la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza este 18 de febrero

Este 18 de febrero la Iglesia Católica da inicio al tiempo de Cuaresma con la celebración del Miércoles de Ceniza, un momento significativo en el calendario litúrgico que invita a la reflexión, la conversión y la preparación espiritual rumbo a la Pascua.

El signo central de esta jornada es la imposición de la ceniza en la cabeza, acompañada de la frase: “Eres polvo y al polvo has de volver”, recordando la fragilidad humana y la necesidad de volver a Dios. Este gesto, de profundo significado penitencial, tiene origen bíblico. En el libro de Libro de Judit (9,1) se narra cómo Judit hizo penitencia vistiendo ropas ásperas y cubriéndose de ceniza.

La ceniza utilizada en esta celebración se obtiene al quemar las palmas benditas del Domingo de Ramos del año anterior, así como estampas, misales y vestiduras litúrgicas deterioradas. Posteriormente es bendecida y puesta a disposición de los fieles en los templos. Cualquier persona bien dispuesta puede recibirla, e incluso puede ser impuesta por laicos y llevada a los enfermos a través de familiares.

Ayuno y abstinencia

El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia de carne obliga a los mayores de 14 años y, aunque todos los viernes del año están marcados como días penitenciales, esta práctica puede sustituirse por obras de caridad, oración u otros actos de piedad.

El ayuno, que consiste en reducir la ingesta habitual de alimentos, es obligatorio para mayores de 18 y menores de 60 años. Los enfermos están exentos. La Iglesia propone estas prácticas no solo como sacrificio, sino como ejercicio para fortalecer la voluntad, recordar el hambre espiritual y fomentar la solidaridad con quienes padecen necesidad.

Un camino de 40 días

La Cuaresma es un período de 40 días de preparación para las celebraciones centrales de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Durante este tiempo, los fieles acompañan espiritualmente a Jesús en su retiro en el desierto, dedicado a la oración y al ayuno antes de iniciar su misión pública.

Este tiempo litúrgico, identificado por el color morado como símbolo de penitencia y preparación, invita a vivir con mayor recogimiento, practicar la caridad, renunciar al pecado y buscar una auténtica conversión de vida. Más allá de los gestos externos, la Iglesia subraya que el verdadero sentido de la Cuaresma radica en la coherencia entre la fe profesada y las acciones cotidianas.