
Estravoss López López. (Veracruz, México) Le gusta escribir sobre la vida, sobre el amor del mundo, tiene 18 años y quiere publicar pronto un libro acerca del amor que vive en cada rincón, en cada momento de nuestros corazones. Le inspira la poesía de escritores populares, como Alejandra Pizarnik.
Sus títulos están inspirados en cosas que le gustan, momentos de su vida y el amor que lleva dentro, habla sobre el hambre de amar, de ser, habla sobre las fuerzas que uno puede llegar a tener para amar tanto.
Le gusta pensar que ama con el alma porque es lo único que no muere, le inspira día a día a escribir a su musa.
De sus profesores de primaria que dejaron huella y que lo han impulsado está Dora Alicia Ortega Lozano.
Apetito voraz, se debe aprender a escribir con hambre
No me lleno.
Digo eso y no alcanza.
Como. Trago. Paso los días. Nada termina de suceder. Algo queda abierto, insistente, clavado. No hay cierre. No hay alivio. Hay una continuidad del hambre, una vigilia.
Tengo hambre y no sé decir de qué. Lo digo y se rompe. Lo pienso y se oscurece. No es sólo el cuerpo. No es sólo el deseo. Es una falta que habla desde adentro con una voz que no entiendo.
Tengo hambre de lograr algo y que no se vuelva humo. Hambre de llegar y quedarme. Hambre de tocar el centro de las cosas y no salir expulsado. Todo lo que alcanzo pierde peso. Todo lo que nombro se vacía.
Tengo hambre de ella.
Hambre de su existencia sobre la mía. Hambre de su piel como una verdad breve. Hambre de su voz entrando en mí y cerrando algo, aunque sea por un instante. Hambre de no perderla incluso cuando está. Hambre de decirle y no saber qué decirle.
La quiero y no basta.
La deseo y no calma.
La pienso y el hambre crece.
No sé explicarlo. Las palabras fallan. Se quiebran. Se esconden. Todo lo que digo llega tarde. Todo lo que callo duele más. Hay algo en mí que pide y pide sin saber qué espera recibir.
Vivo con la boca abierta. Con el deseo expuesto. Con esta ansiedad quieta que no descansa. Algo falta y no se deja nombrar. Algo insiste. Algo arde.
Quiero más.
No sé más de qué.
No sé hasta cuándo.
El hambre me escribe.
Yo sólo tiemblo.
–voss