
Guillermo Valdivieso Zucolotto. Ingeniero Civil. Trabajó 33 años en la Central Nucleoeléctrica Laguna Verde. Ha tomado cursos/talleres de pintura, canto y guitarra. Actualmente, libera su capacidad creativa en el taller de Técnicas Narrativas Miró, dirigido por Miguel Barroso Hernández.
Universo alternativo
El joven Aldo es una promesa literaria. Ha finalizado su cuento sobre el universo paralelo que andaba rondándole en la mente.
Kytzia es su novia y era escéptica del tema. Cuando él le obsequió un preliminar de la historia recién terminada, lo aceptó dudosa. ¿Debía expresarle su punto de vista?
Al día siguiente, Kytzia empezó a leer la obra. Así comenzaba:
“Universos paralelos o mundos paralelos. Se trata de una hipótesis física en la que entran en juego la existencia de varios universos o realidades relativamente independientes”.
Kytzia, por alguna razón, se “enganchó” a la historia. No pudo separarse del texto hasta que terminó de leerlo. Ni siquiera ingirió alimentos porque, además, para profundizar en el tema y clarificar algunos puntos, a ratos, recurría a internet.
La obra se centraba en la experiencia que vivió Isabella: mujer joven de un pueblo de Nuevo León, en la República Mexicana. Fiel creyente de la teoría del universo alternativo, Isabella narraba cómo en una ocasión se durmió y despertó en la quinta avenida de Nueva York…
“Podía ver a las personas, pero nadie me veía a mí. Caminando, desconcertada, me dirigí a una tienda de ropa y al abrir la puerta vi la última cena. ¡Sí!, la última cena junto a mi abuelita materna. Toda la familia estaba allí, pero yo era invisible para todos”.
Isabella abrió, aquel día, varias puertas. Estuvo rodeada de sus amigos y amigas de la infancia, jugando en el parque del pueblo, pero tampoco notaron su presencia. No se trataba de un simple sueño. Antes de regresar a su cama había estado junto a dinosaurios y bestias prehistóricas de verdad. Había corrido espantada y traía las piernas llenas de lastimaduras, seguramente ocasionadas por las ramas, en la selva, de aquel mundo lejano en el tiempo.
El cuento concluía con la muerte de Isabella en el hospital psiquiátrico al que la llevaron cuando contó sus experiencias. Kytzia le había creído. Así de convincente resultó la historia de Aldo. Impactada, habiéndose olvidado de comer, se recostó en el sillón quedando profundamente dormida, sin imaginar que despertaría en la quinta avenida de Nueva York.