
Martín Pérez Rojas (Mapero). Es originario de Tehuacán, Puebla. Egresado de la Ingeniería Electrónica Industrial en el Instituto Tecnológico de Apizaco (ITA). Desde hace más de veinticinco años, labora en el sector de las telecomunicaciones. Por ello, ha participado con ensayos y artículos en la revista del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) y la revista Voces de Telmex. Trabaja en su libro Fragmentos. Ha participado en todas las ediciones de la Antología Internacional de Poesía Sabersinfin.
No sabías mi nombre
En cada atardecer estoy a tu lado,
con todo mi amor y cariño.
No ha sido fácil nuestro andar,
hemos luchado con tantas peripecias y llanto,
que cuando hemos reído, todo se olvida.
Te he llenado de pensamientos y amor,
te he llenado de mí, nuestros corazones
desde entonces solos están.
Recuerdo perfectamente
cada una de tus palabras,
cada uno de tus pasos y tropiezos.
Cuando mi dolor es fuerte, hay llanto,
pero a ti casi no te veo llorar.
Sin embargo, cuando me abrazas
y susurras tus plegarias,
y me permites estar a tu lado,
es entonces cuando más convencido estás de mí,
porque yo siempre he creído en ti.
Toma mi mano,
toma mi sed y hazla tuya.
Vuelve a mí y, mientras duermes,
yo escribo tu día, ese día que ha sido noche.
Cuando preguntes mi nombre,
sabrás que unos me dicen Dios,
otros, por su cultura, me nombran diferente.
Como me llames estará bien,
solo recuérdame con atardeceres
como el de hoy,
porque yo siempre estaré ahí.
Hoy en mi memoria
Hoy en mi memoria hay olvido.
Despierto y veo un sueño lejano:
hay muerte,
hay frío,
hay nombres,
hay cruces,
hay pasos en la vereda,
vestidos y zapatos.
Hoy en mi memoria
grito tu nombre,
tu apellido.
Veo tu rostro en mi mente y en las listas interminables,
llegan y llegan más cuerpos.
Hoy levanto la voz y grito:
—¡Ni un alma más, por Dios!
—¿Acaso es guerra?
—¿Acaso no hay memoria?
Porque hoy llega a mi alma un sollozo,
un grito,
un no me olvides.
Esta tierra que hoy pisamos
ya no quiere más sangre
que llegue por la muerte.
Y hoy,
hoy para mí y para ustedes,
¡que no sea olvido!