Muerte al volante en Puebla

Victor de Regil

 

La secretaria de Movilidad y Transporte (SMyT), la maestra Silvia informó que el vehículo Golf Volkswagen de color negro, con placas GDH-051-D, que causó la terrible carambola en Vía Atlixcáyotl el pasado 10 de diciembre, a la altura de la plaza Vía San Ángel, hecho que dejó dos personas muertas, acumulaba 95 registros por exceso de velocidad en poco más de dos meses.

1 por ir a más de 180 kilómetros por hora; 3 por ir a más de 120 kilómetros por hora; 6 por ir a más de 100 kilómetros por hora. En efecto: ¡180 kilómetros por hora! en vialidades urbanas, en horas pico, cuando miles de poblanos y poblanas se dirigen a sus casas o trabajos.

“Esto no es un descuido, es una conducta reiterada de altísimo riesgo que terminó en tragedia”, subrayó, con toda razón, la funcionaria. “Nos apena mucho la muerte de las personas que van en estos vehículos, pero nos duele más la muerte de quien sin deberla ni temerla va a su trabajo y son lesionados por la gente irresponsable que exceden los límites de velocidad”.

Sí, ese vehículo Golf, que está en el epicentro del accidente que dejó sin vida a una joven transeúnte que fue impactada por la carambola de autos, Maika Álvarez, de 24 años de edad, una cajera del banco Santander de Vía San Ángel, y una estudiante de Universidad IEU dueña del auto y quien viajaba en el asiento del copiloto, era en sentido estricto un arma mortal, es decir, un peligro ambulante permanente para automovilistas y peatones.

La mujer que lo conducía ese día, porque la propietaria apenas estaba aprendiendo a manejar se dio a la fuga con lesiones leves y supuestamente está siendo buscada por las autoridades. Ojalá pronto la Fiscalía General del Estado (FGE) logre dar con su paradero. Y es que en el meollo de todo está, como siempre, la impunidad.

Porque ya es grave que un vehículo acumule 95 registros por exceso de velocidad en poco más de dos meses. Pero gravísimo que teniendo tal récord, ese mismo vehículo no haya sido detenido o sacado antes de circulación.

Y es aquí donde radica la gran problemática: ¿de qué sirve que haya un programa de fotomultas si no pasa absolutamente nada si se sabe que hay reincidencia y se toman y vuelven a tomar las vialidades primarias o secundarias como pistas de carreras?

¿Por qué no pasa nada, absolutamente nada, si un automovilista es capaz de acumular 95 registros por exceso de velocidad? ¿Cuántos otros vehículos están igual o peor que ese Golf de color negro que trágicamente frenó hace unos días su loca carrera en la zona de acceso de Vía San Ángel? ¿Por qué no han sido detenidos?

Sí, lo increíble, lo verdaderamente imperdonable, es que habiendo sumado 95 foto infracciones en poco más de dos meses, algo así como 11 por semana, continuara rodando con toda impunidad y cinismo a altísima velocidad hasta 180 kilómetros por hora por las calles de Puebla.

¿Quién se encarga de sancionar realmente a los infractores que son captados por el sistema de monitores viales que pululan por toda la ciudad de Puebla y la zona conurbada?

Ya de los protagonistas de los arrancones ni hablamos, pues no parece poder humano capaz de detenerlos ni hacerlos pagar por lo que aquí y en China es un delito.

El problema, pues, apunta a la omisa aplicación de la ley a quienes no entienden la altísima responsabilidad que implica manejar un automóvil.

La secretaria Silvia Tanús también se refirió, afortunadamente, a otro problema que va de la mano con la futilidad de las fotomultas: los automovilistas con placas foráneas, otra auténtica amenaza. La funcionaria reveló que hay 4 millones 94 mil 572 registros de exceso de velocidad por vehículos con placas foráneas en el periodo del 1 junio al 30 noviembre de este 2025. Sí, cuatro millones noventa y cuatro mil quinientos setenta y dos.

Son oriundos de lugares como Tlaxcala, Estado de México, Ciudad de México, Morelos y Veracruz, pero principalmente poblanos mañosos que viven en Puebla y fueron a alguno de esas entidades a tramitar sus placas para evadir precisamente los radares de las foto infracciones y tener licencia para circular rápido y furiosamente.