Elián Thomas Rementería. Mi historia secreta

Elián Thomas Rementería. Es el más joven en el Taller de Escritura Creativa Miró, dirigido por Miguel Barroso Hernández, en Veracruz. El talento narrativo, de este niño de 11 años, sorprende por la facilidad con que construye y recrea sus historias.

Elián cursa 4.º año de primaria en el colegio Green Oaks y ama leer. También es feliz jugando pádel o practicando fútbol. Con disciplina y el apoyo incondicional de su familia, explora el mundo del arte, a través de la literatura, para tener mucho más claro el futuro de sus sueños.

 

Mi historia secreta

 

Soy un reloj de pared y vivo en el patio de la escuela donde cientos de niños corren, a mi alrededor, cada vez que anuncio el receso con un “riiiiing” prolongado. Como ya estoy viejo, me he vuelto cascarrabias y tanto ruido desajusta la estabilidad de mis oídos. No soporto los gritos y, a veces, tengo miedo porque si tropiezan conmigo me pueden romper.

Deseaba que todos los niños callaran y dejaran de empujarse en el patio de juegos…

Una noche, el duende mágico que habita dentro de mí y hace funcionar los mecanismos del tiempo, me dijo:

—¡Yo puedo conceder deseos! He escuchado que quieres más silencio en la escuela…

—¡Sí! Ya no quiero que los niños griten y se empujen al salir del salón.

Al día siguiente, me llevé una gran sorpresa. Los niños salieron al recreo en silencio, sin hacer ni el más mínimo ruido.

—¡Deseo concedido! —indicó el duende.

—¿Qué hiciste? —pregunté.

—Dejé mudos a todos los niños del colegio —respondió.

Por un momento fui muy feliz, porque pensé que así iba a estar más tranquilo. Pero de pronto era demasiado el silencio y comencé a extrañar las risas y las voces de los niños.

¿Qué hice?: pensé. ¡Dejé mudos a todos los niños del colegio! ¡Mudos!

El duende me miraba sonriendo y le pedí que los regresara a la normalidad.

—¡Lo haré! —aseguró—. Pero ya no te puedes arrepentir…

Aun siendo un reloj viejo y cascarrabias, necesitaba sentirlos vivos. ¡No se lo digan a nadie! ¡Es mi secreto! De alguna manera, lo que más disfruto en la escuela es la alegría de los niños.