
Liliana Chuzeville Córdoba. Dama de Paz, nombrada así por el embajador de España. Nació en Córdoba, Veracruz. Presidenta de la Sociedad de Escritores de Tabasco Letras y Voces A. C., miembro del consejo consultivo de la Secretaría de Cultura. Pertenece al consejo académico de la Escuela de Escritores José Gorostiza y tiene diversos diplomados en literatura mexicana del siglo XX, ensayo, novela, etc. Doctora honoris causa por la Universidad Ejecutiva del Estado de México. Reconocida como «Mexicana Destacada» por su trayectoria en la cultura y su contribución académica en el estado de Tabasco, otorgado por la plataforma digital E74. Ganadora del reconocimiento “Palmas de Oro”, otorgado por el Círculo Nacional de Periodistas (CINPE). Autora de los libros: Regresar no es opción y otros cuentos, Poemarios tabascruzanos 1 y 2, y del libro infantil El castillo de chocolate.
Ily, mujer divina
¿Quién eres?
Soy solo una mujer,
pero una mujer divina,
que se ha caído y levantado más fuerte y poderosa,
que ha llorado y ha reído hasta doler el estómago.
Soy una mujer divina.
Las tristezas me han tirado,
pero las alegrías han sido muchas más.
He tenido trabajos agotadores,
nunca tan exhaustos como los dos partos;
estos ciertamente fueron así,
pero hoy, a 35 y 38 años de distancia,
veo mis retoños florecer,
y la esperanza me renueva.
¿Qué no fui la madre ideal?
¿Qué fui una militar?
Por ello les pido perdón.
Me hice a base de prueba y error.
No puedo arreglar el pasado,
me equivoqué, lo siento.
Soy humana,
soy privilegiada; estos dos luceros
son humildes, me aman.
¿Y yo? Yo solo quiero estar, ser,
disfrutar el tiempo que pueda estar cerca de ellos y vivir,
vivir a plenitud.
Esa soy yo.
Ily
Mi niña interior
Esa niña inquieta,
que jugaba, corría,
lloraba y fingía
para salirme con la mía,
a doce lustros de distancia,
me doy cuenta de que sigue viva.
Mi niña sigue haciendo locuras,
aquí dentro de mí,
sigue sonriendo.
Aunque las piernas ya no ayudan,
mi niña interior aún cree que sigue corriendo.
Aunque el corazón falla,
esa niña aún piensa que sigue y seguirá amando.
Aunque la memoria ya no recuerda como antes,
mi niña interior cree aún que tú y yo
aún somos amantes.