
Víctor de Regil
Al confirmarse su lamentable fallecimiento, familiares y amigos cercanos del legendario técnico Manuel Lapuente despidieron sus restos en una ceremonia en la funeraria “Camino al Cielo”, ubicada sobre el bulevar Forjadores, en la colonia Bello Horizonte. Asimismo, una misa en su memoria se celebró la siguiente mañana en la que fuera su residencia, en el vecino municipio de Atlixco.
De acuerdo con reportes, los servicios se llevaron a cabo de forma reservada, atendiendo el deseo de la familia de mantener el adiós al exentrenador lejos del público y de los reflectores. Posteriormente, el cuerpo de Lapuente fue cremado, marcando el cierre de una jornada de profundo duelo en el futbol mexicano.
Las cenizas de Manolo Lapuente yacen en Puebla. Llamó la atención la poca presencia de integrantes de la familia del futbol en los funerales de la leyenda del banquillo.
Familiares y amigos muy cercanos estuvieron presentes durante la misa en su honor a la leyenda. De sus ex futbolistas se pudo ver a Carlos Poblete y Roberto Ruiz Esparza, así como a su inseparable amigo Emilio Maurer. De la vieja guardia estuvieron presentes Luis Enrique Fernández y Juan Alvarado.
A petición del mismo Lapuente, que expresó a su familia que no quería un homenaje póstumo durante el velorio, sólo se hicieron presentes amigos de Manolo en su paso por Puebla.
La ceremonia religiosa fue sencilla y emotiva, en la que se recordó al estratega no solo por sus logros deportivos, sino también por su calidad humana y su legado como formador de generaciones, dentro y fuera de la cancha.
Manuel Lapuente, quien falleció el sábado 25 de octubre a los 81 años, es considerado una de las figuras más importantes en la historia del Club Puebla, al ser el único entrenador que logró conquistar dos títulos de liga con la institución: en las temporadas 1982-83 y 1989-90, esta última cuando el equipo alcanzó el histórico título de “campeonísimo”.
Su trayectoria trascendió las fronteras poblanas: fue campeón con Necaxa y América, dirigió a la Selección Mexicana en el Mundial de Francia 1998 y conquistó la Copa Confederaciones en 1999. A lo largo de su carrera, acumuló más de 800 partidos como director técnico y dejó una huella imborrable en el futbol nacional.
La comunidad futbolística ha rendido diversos homenajes al “Jefe” Lapuente, un orgullo poblano con raíces en Teziutlán, cuyo legado como estratega y formador seguirá vivo en la memoria de jugadores, colegas y aficionados que lo admiraron durante más de cinco décadas de trayectoria.
A lo largo de su trayectoria, se le reconoció como un hombre de futbol completo, respetado por jugadores, colegas y aficionados. Su legado no solo se mide en trofeos, sino también en la formación de generaciones que aprendieron bajo su guía.
Con su partida, Manuel Lapuente deja un vacío enorme en el futbol mexicano, pero su legado perdurará en la memoria de quienes admiraron su pasión y visión del juego.
El sensible fallecimiento de Manuel Lapuente generó muchas reacciones en redes sociales por parte de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) y diversos clubes de nuestro balompié en varias divisiones.
Sin embargo, el Club Puebla, donde Don Manolo dejó mayor huella, fue de los que más tiempo tardó en aparecer con una esquela que a decir de los aficionados se quedó corta con lo que fue su legado en el equipo.
Por la razón que haya sido, el conjunto camotero dejó mucho qué desear en esta situación por tratarse del hombre que le dio sus páginas doradas que presume hasta la actualidad.