Odila Benítez Franco.Entre Todos 10

Entre Todos 10

Nace nueva antología en Paraguay —libro colectivo— cuyo recopilador es Sergio Etcheverry, un uruguayo residente en Paraguay desde hace más de 30 años. He aquí una muestra de su contenido.

Odila Benítez Franco (Asunción-Paraguay/1961). Artista emergente autodidacta. Educadora de párvulos, con especialización en Estimulación temprana para niños con capacidades diferentes. Estudios de historia del arte en la Universidad de Palermo- Buenos Aires -Argentina. Talleres de técnicas específicas. Sus obras no son de un solo estilo, aunque predomina el naif. Desde hace tres años se dedica de manera profesional a este oficio de pintar. Exposiciones presenciales en su país: Paseo de las Mujeres, Plaza Italia, (septiembre 2021), La Burrerita de Lambaré, Manzana de la Rivera (octubre 2021), Arte por el arte, Club de Leones Bernardino Caballero, (octubre 2021-Asunción), WTC Ciudad del Este, (durante el mes de Julio 2022), Club Deportivo Sajonia, (Julio 2022), ARTIFEC Alianza Francesa (septiembre 7- Asunción), Re Colectivo 50 UNiversidad Politécnica y Artística (octubre 2022) Otras dos en Monterrey, México Galería y taller de artes Edna Sáenz, Jaque Mate (2021), 100 días 100 obras (abril 2022). Su obra se encuentra en un catálogo en venta en Amazon. Exposiciones virtuales lleva más de 80 participaciones: Tres Bienales en RCA. Dominicana La Bienal del 7, Mención en el salón de pequeño formato de la antesala a la Bienal XIV de la Habana 2022.

 

MI PEQUEÑA YO

Hoy quise buscar a mi yo niña, tengo vagos recuerdos; una niña solitaria, tímida, su único contacto con el mundo, la escuela y sus compañeritos. Tiempos difíciles, tener que lidiar con la burla de tener un nombre diferente, volver a casa y sólo oír el pedalear de la máquina de la abuela, oír la radio y nadar en las historias maravillosas de los libros en los cuales vivía sumergida.

Pasó la adolescencia sin mayores sobresaltos, mi juventud alegre llena de ruido, de gente, ni idea que fueran amigas leales, yo me divertía y llegó el tiempo adulto, la universidad, el cambio de estado civil, el trabajo, el ser madre, después el divorcio, criar 4 hijos sola, aquí la vida se puso potente y guauuuu… también eso pasó; ahora ya no hay ruidos en la casa, ya no hay niños, la casa ya no está llena de jóvenes de música y de risas, terminaron los extenuantes días de trabajo, quedan las secuelas de un cansancio interminable, Los afectos que poco a poco se han ido yendo, ahora creo que soy la mayor en toda mi familia.

Los psicólogos te hablan del “nido vacío” y yo; ¿qué te puedo decir? hay más que eso, el silencio es ensordecedor, la tristeza carcome los huesos, las lágrimas ahogan. No es que yo sane esa niña, sino que quisiera que esa niña me salvara hoy, que me recuerde quien soy, que me recuerde cuánto fui amada, que me recuerde mis logros y hasta dónde llegué, que me mire a los ojos, que me vea como ahora nadie me ve. Sólo es un transcurrir… y no tengo respuestas.

Odila Benítez Franco