
José Román Valenzuela Vázquez. Desde su infancia, la música ha sido su refugio. Su padre le enseñó a tocar la guitarra a los 7 años, y desde entonces, las cuerdas han sido su confidente más fiel. Durante la escuela, se sumergió en actividades artísticas, y en el Tecnológico de Veracruz, aprendió aún más sobre armonía y composición.
La necesidad de expresarse le llevó a crear canciones y, más recientemente, a escribir reflexiones, poesía y prosa. No pretende enseñar, pero como dijo Sócrates: “No puedo enseñar nada a nadie. Sólo puedo hacerles pensar”. Así que aquí está, componiendo su propia sinfonía de vida y esperando inspirar a otros a encontrar su melodía interior.
Morí a los 50
(segunda parte)
Morí a los 50
No fue un disparo, ni un adiós.
Fue la lenta extinción de una llama
que alguna vez soñó con incendiar los cielos.
Caminé, sí,
como un eco ajeno en cada paso.
Respiré,
aunque el aire ya no sabía a mí.
Fiel al deber,
como un guardián de una torre sin ventanas,
atado a lo correcto,
cegado por una brújula oxidada.
Los días se afilaron como cuchillas
y cada amanecer fue más corto,
más pálido, más ajeno.
Los rostros que amé
se desdibujaron entre silencios,
y los que quedaban
se perdieron
en la niebla del abandono.
Yo…
que soñé con ser,
acabé siendo sombra de mí.
Morí a los 50,
pero mi cuerpo no lo supo
siguió el teatro de la vida,
sin guion, sin aplausos, sin regreso.
Y, sin embargo
—aún muerto — respiro.
Román Valenzuela
20 de junio de 2025.