Víctor de Regil
Estamos a algunas semanas de que se den los primeros 100 días de Alejandro Armenta del inicio de su gobierno e, invariablemente, vendrán algunos cambios y ajustes, incluso en algunas secretarías. Y es que, el señalamiento directo que hizo Armenta, una especie de ultimátum, para Yadira Lira, no solamente fue para la secretaria de Turismo, a quien emplazó a dar resultados inmediatos o a presentar su renuncia, sino que tiene un valor mucho más contundente, severo y es general para todos los integrantes de su gabinete.
En pocas palabras, está en el grado de exigencia que tiene el gobernador, la verdad es que al cumplirse las primeras semanas de su administración, ya muchos están en la cuerda floja y con un pie en la puerta.
La pregunta para ellos es, ¿podrán evitar, en esos casos, su despido? A unas semanas de que se cumplan los 100 días del gobierno armentista, llega también un plazo fatal para quienes están exhibiendo deficiencias en su trabajo.
Con ese tiempo del nuevo gobierno, viene también el finiquito al premio de lealtad, merecido o no, que se le dio a muchos y muchas, con un cargo.
El gabinete con que ha arrancado la actual administración también tiene fecha de caducidad, si es que los integrantes no cumplen con las expectativas.
También los pagos de factura por los apoyos de muchos años o en los tiempos de campaña ya se saldaron, pero no son para siempre. Los compromisos, así hay que leer el mensaje del gobernador, no son eternos.
Recordemos que un personaje como lo es Alejandro Armenta, que tiene el control de todo, que vigila a todos sus colaboradores y colaboradoras, no va a tener concesiones ante la ineficiencia de ellos.
En su formación profesional como administrador público, hasta el grado de doctorado, Armenta sabe que todo se debe medir. Que de eso depende el éxito, porque hay planeación y derroteros específicos, para llegar a metas.
Lo que sucedió en la pasada conferencia de prensa nos marca la pauta. Además del señalamiento a Yadira, se dirigió luego en una entrevista improvisada a todos y todas. Dijo que pareciera que algunos ya se cansaron. Que necesitan un suero. Que habrá revisión de perfiles. Sto, sin duda, es un llamado de atención a todos.
Por lo pronto también ha trascendido que la hija de Ignacio Mier, Daniela, quien era subsecretaria de Igualdad, presentó su renuncia el fin de semana pasado. El nombramiento, que de por sí pareció muy extraño, ha quedado anulado.
Muchos más, en caso de que se sientan seguros por la lealtad al proyecto de Alejandro Armenta, pueden comenzar a reflexionar.
Otros que prometieron eficiencia y conocimientos, pero que han arrancado a medio gas, pueden comenzar a preocuparse.
Incluso, se sabe, que ya se han dado un gran número de despidos por ineficiencia y corrupción en varios niveles de gobierno. Por lo que la advertencia va en serio, para quienes así no lo han apreciado.
Aquellos que se sienten intocables por los años de trabajo al lado del gobernador, pueden empezar a reflexionar respecto de su desempeño. Los 100 días están a unas semanas de llegar. Y con ello, muy probablemente, un ajuste del gabinete.
Las advertencias han quedado claras. Si como titular del Instituto Poblano del Deporte, cargo que ejerció con ineficiencia y en medio de sospechas de corrupción, Yadira Lira no pudo resolver el tema de la millonaria deuda con la CONADE, y tuvo que llegar Alejandro Armenta para solventarla, quién esperaba que diera buenos resultados como secretaria de Turismo, posición a la que llegó por la puerta de atrás tras el descarte de Norma Layón-Olga Romero.
El pago de factura para los padrinos de la ex karateca ya se agotó. Y que otros, y otras, pongan sus barbas a remojar.