Maryfer Santillán. Tercera Antología Internacional de Poesía (Sabersinfin)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MARYFER SANTILLÁN. Es actriz, cantante y bailarina con 15 años de trayectoria. Inició en la actuación a los 4 años en la compañía de teatro infantil Palwayak de la actriz Isabel González y desde hace 11 años forma parte de la academia de teatro musical N.Scena Espectáculos dirigida por el actor Sergio Carranza. Cuenta con participaciones obras teatrales al lado de la Compañía de Teatro del Complejo Cultural, con grandes actores como Lupita Sandoval, Gerardo González y Amancio Orta. Participó con el personaje de Tecuichpo en la ópera Cuitlahuatzin de Samuel Zymman y Samuel Maynez. Cuenta con experiencia en cine en más de 17 producciones entre largometrajes y cortometrajes mencionando el corto Aquí no pasa nada del director Rafa Lara, ganador de la Diosa de Plata a mejor cortometraje mexicano 2015. Participó en la serie Kipatla y Malinche, ambas de Canal Once y en las televisoras Puebla comunicaciones y TV BUAP como conductora. Colaboró en Radio por tres años con cápsulas de Fomento a la Lectura, con la sección Maryfer con siete letras, dentro del programa Arriba Chamaco del director Martín Corona. Cuenta con estudios de ballet clásico de la Royal Academy of Dance, estudios de canto, baile, actuación, modelaje y doblaje de voz.

 

ABSTRACCIÓN

 

Quiero escribirte. Me detengo.

 

Yo debería sentarme a esperar.

¿En verdad el orgullo puede tanto?

Nunca has esperado al teléfono.

No, desde hace años cuando esperaste tanto que te perdiste.

 

Quiero respuestas y nunca llegan.

Ya no tienes palabras para mí.

Te las gastaste todas en una casa morada.

No quedan excusas, dices que te has cansado de mentir

pero sigues llamando a la puerta de la falsedad.

 

Quiero decirte lo que pienso. Me detengo.

 

Debería escuchar tus razones primero.

¿En verdad la espera consume tanto?

Inventas historias que nunca usas,

terminas saliendo del agua sin aprender a nadar.

 

Solo flotas, viajas con la corriente y así es suficiente.

Si baja la marea te has creído que ha sido tu astucia.

Me comienzo a ahogar cuando las olas suben

y tú te rehúsas a abrir la puerta.

 

Quiero escribirte. Me detengo.

Ambos sabemos que así no funciona.

¿Llegarás antes de que me haya vaciado?

 

¿DUELES?

 

Ya no dueles,

por lo menos la mayor parte del tiempo

ya no dueles cuando te pienso

y en general ya casi no te pienso.

 

Ya no dueles y eso me hace sentir poderosa.

 

De pronto dueles,

no dueles más que ayer

ni menos que hoy,

dueles igual que siempre.

 

Dueles como solo tú puedes doler,

intensa y asfixiantemente.

Dueles como si no hubiera pasado

ni un solo día desde que se abrió esta herida

y como si mi piel se negara a cicatrizar.

 

Dueles como un golpe

que llega de pronto sin avisar,

tan solo dueles y nada me puede ayudar.

Dueles hasta las lágrimas.

 

Dueles de adentro hacia afuera,

por eso a veces me tardo en notarlo,

y porque a veces ya no dueles.

 

Ya no me dueles en las noches

durante la madrugada.

Ya no me dueles tampoco cuando te tengo cerca

ni cuando te veo a lo lejos.

 

Pero me dueles cuando veo las estrellas y te pienso en ellas.

Me dueles cuando compro chocolates y al llegar a la mitad

volteo a preguntarle a tu sombra si quiere el resto,

pero tu sombra no responde.

 

Me dueles cuando estoy riendo

y busco tu mano junto a la mía.

Me dueles como las olas del mar

que vienen y van cual caprichosas son.

 

El caso es que dueles

aún cuando han pasado los días

y pienso que ya no dueles.

A pesar de eso, aún dueles.

 

Dueles de tal forma que escribí este poema para decirte que ya no dueles

y terminé escribiéndote lo mucho que aún me dueles.