Juan Carlos Pérez Castro (Ryuten). Cuatro estaciones

Juan Carlos Pérez Castro (Ryuten). Filósofo, dramaturgo, poeta, ensayista, escritor y locutor de radio. Licenciado en Pedagogía por el Instituto Ejecutivo Mexicano y con estudios en Filosofía en el Colegio de Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), además de ser maestro en Dirección y Gestión Educativa por el IESPE. Ha impartido numerosas conferencias y seminarios, contribuyendo activamente en diversos colectivos educativos y culturales. También ejerce como docente en programas de licenciatura y maestría.

 

Cuatro estaciones

 

Arribó el tiempo olvidado,

de reglas y normas siempre quebradas.

Asustas al canto ensoñado,

por un sol negro que augura las borrascas.

Lluvias y torrentes fulguran

en caminos cerrados y perdidos.

Erupciones heladas emanan

de tus ojos siempre extraviados.

Analepsias de mi muerte,

me he construido con los despojos del destino

y las quimeras cantantes

de cientos de cadáveres olvidados en el amanecer

del vestigio halitoso del otoño.

Mezcla perfecta de antípodas pensantes,

que rugen la caricia eterna de la primavera,

donde el rigor de la vida nueva se alza victoriosa

sobre los despojos irritantes del mar profundo.

Muestra impecable de saberes antaño olvidados,

y de vacuos y profundos sueños,

donde la reminiscencia de mil soles colapsando

muestra la superabundancia de mi verano.

Ojos que penetran la nada,

cantando el glorioso salmo de la compasión guerreante,

nieve y colapso que íntimamente demuestra mis inviernos.

 

 

Susurros nocturnos

 

Eres estruendo ausente, a veces pasión absoluta que mueve al mundo como un huracán, otras, calma y sosiego cual día de primavera.

Eres lluvia que cae rebosante, miel emanada de tus labios y promesa de amor. Eres sequía que calma la mente y serena el frenesí del tiempo.

Eres luz diáfana que atrae todas las miradas y oscuridad misteriosa deseosa de ser conocida.

Blanca como la nieve con cabello de ébano.

Eres el punto medio, resultado de la unión perfecta de los extremos, contienes las pasiones y la quietud como el gris de una nube que es promesa de buenaventura.

Gris, como la unión anhelada de tu luz y mi oscuridad.

Permaneces en tu distante indiferencia, trémula luz, ajena a mis ideas, pero atada por un sentimiento el cual desconozco si regresa el tiempo a mi caída o solo se cierne en la vanagloria del ocaso, aún así, las estrellas se han determinado a erigir su veredicto. Imagino tu aliento emanado en mi nombre, rompiendo la idea antaño pensada de un volcán regurgitando la pereza existencial. Soy luz y oscuridad teñida de rojo, vacío efervescente de conciencia bruñida por el manto argénteo de miles de vidas caídas y perdidas en el ocaso. ¿Acaso hoy seré más que ayer? ¿Quizá hoy solo me quede el fin? Tal vez, ahora no vuelva a esperar.

Tal vez todo se tiña de negro.