
*En Houston, María Elena Orantes lideró la ceremonia de recepción conmemorativa.
Por Fabián Jiménez N.
Cada septiembre, México no solo recuerda un hecho histórico: lo revive. El Grito de Independencia trasciende fronteras y se convierte en un lazo que une a quienes viven dentro y fuera del país. En 2026, al conmemorarse el 216 aniversario del llamado que inició la lucha por la libertad, las celebraciones se multiplican en plazas, consulados y comunidades de todo el mundo.
En Houston, Texas, una de las ciudades con mayor presencia mexicana en Estados Unidos, la Cónsul General María Elena Orantes López lideró la ceremonia de recepción conmemorativa.
Al acto acudieron autoridades locales, representantes de cámaras empresariales, organizaciones comunitarias, miembros del cuerpo consular acreditado y personal del Servicio Exterior Mexicano. El concejal Mario Castillo entregó una proclama que reconoció la aportación de la comunidad mexicana radicada en esa ciudad. Fue un momento de identidad compartida, de orgullo y de agradecimiento a quienes se sumaron a la celebración de nuestra historia.
María Elena Orantes, originaria de Chiapas y conocida con afecto en el ámbito chiapaneco como la “Nena Orantes”, acumula una trayectoria que combina la política, la academia y el emprendimiento.
Como fundadora y presidenta internacional del Colectivo de Mujeres 50+1, ha impulsado de manera constante mecanismos para el empoderamiento femenino y la participación de las mujeres en espacios de decisión.
Desde su cargo consular, su labor se orienta a fortalecer los vínculos bilaterales entre México y Estados Unidos, así como a defender los derechos de los connacionales que viven en su circunscripción.
Su carrera de más de 25 años se caracteriza por la constancia, la lealtad y un trato cercano que la ha convertido en una referente para muchos.
El origen de esta fiesta se remonta a la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando el cura Miguel Hidalgo lanzó el llamado en Dolores. Once años de lucha después, el 27 de septiembre de 1821, se consumó la Independencia con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, bajo el Plan de Iguala impulsado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero.
Ciudades como Querétaro, considerada cuna de la Independencia, y figuras como Josefa Ortiz de Domínguez, Allende, Aldama y los hermanos González quedaron grabadas en la memoria colectiva.
El 16 de septiembre se consolidó como la fecha oficial de conmemoración, con desfiles, actos cívicos y fiestas que se viven con música, comida y baile.
En 1910, para el centenario, se inauguró el Ángel de la Independencia en el Paseo de la Reforma, símbolo de piedra de aquel proceso histórico.
Chiapas, tierra natal de la cónsul, aporta a esta identidad nacional sus tradiciones, su gastronomía y su riqueza natural, elementos que también se celebran lejos de casa.
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En la capital del país, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó por segunda ocasión el Grito desde el balcón central de Palacio Nacional, frente a la multitud reunida en la Plaza de la Constitución. El acto protocolario dio paso, como es costumbre, al espectáculo de pirotecnia y a la continuación de los festejos en el Zócalo.
Así se vive el Grito: en Houston, en el Zócalo y en cualquier rincón del mundo donde haya mexicanos que recuerdan de dónde vienen. Una independencia que se celebra, se siente y se transmite de generación en generación.