
Por Ismael Rojas Cuellar
La contaminación del río Atoyac volvió a quedar bajo la lupa de las autoridades federales. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró cuatro puntos de descarga de aguas residuales en Cuautlancingo, debido a irregularidades detectadas en el manejo y vertimiento de estas aguas.
La inspección se realizó al organismo operador de agua potable y alcantarillado del municipio, donde la autoridad federal detectó que las descargas llegaban al Atoyac sin contar con las autorizaciones correspondientes y sin acreditar un tratamiento adecuado.
Entre las irregularidades encontradas también se identificó que el organismo no acreditó contar con los instrumentos y accesos necesarios para realizar el monitoreo de las descargas, además de otras obligaciones relacionadas con el aprovechamiento de bienes nacionales.
Ante estas anomalías, la Profepa determinó imponer una clausura temporal parcial en los cuatro puntos de descarga y abrió el procedimiento administrativo correspondiente.
El caso vuelve a poner en evidencia uno de los principales problemas ambientales de Puebla: la contaminación del río Atoyac, un afluente que durante años ha recibido descargas provenientes de municipios, industrias y otros sectores.
Ahora, el organismo responsable del sistema de agua en Cuautlancingo deberá atender las observaciones realizadas por la autoridad ambiental federal y acreditar el cumplimiento de las disposiciones correspondientes.
La clausura representa así un nuevo llamado de atención sobre el saneamiento del Atoyac, mientras las autoridades buscan frenar las descargas que continúan afectando uno de los cuerpos de agua más contaminados de la región.