Vilchis, Nay y Grace, cargas pesadas de MORENA

 

Víctor de Regil

La política contemporánea ha mudado su arena de debate. Hoy, los principios ideológicos no se defienden en tribunas solemnes ni a través de proyectos de nación legislados con rigor, sino en las redes sociales, donde el aplauso fácil sustituye a la razón.

El reciente y vergonzoso espectáculo protagonizado por Liz Vilchis, Grace Palomares y Nay Salvatori no es un incidente aislado, sino el síntoma definitivo de una patología profunda que corroe a la clase política actual: la ausencia absoluta de congruencia y la instrumentalización de las causas sociales para el beneficio personal.

El detonante de esta comedia de equivocaciones comenzó con una muestra explícita de insensibilidad y soberbia. Las diputadas poblanas Nay Salvatori y Grace Palomares, cobijadas bajo movimiento que discursivamente prioriza a los sectores más vulnerables, decidieron que era una buena idea emitir comentarios cargados de edadismo y desprecio hacia los adultos mayores. Las burlas frívolas que sugerían que nuestros ancianos ‘olían a baúl’ no solo expusieron una alarmante falta de empatía humana, sino una contradicción flagrante con los estatutos del partido que representan.

La respuesta institucional, mediante un proceso de suspensión de derechos partidistas ante la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena, parecía un acto necesario de rendición de cuentas. Fue en este escenario donde Liz Vilchis, conocida por su rol como jueza de la verdad y guardiana de la pureza mediática, decidió capitalizar el tropiezo ajeno. Desde los micrófonos de su espacio informativo, Vilchis arremetió con ferocidad moralina en contra de Palomares y Salvatori.

Su crítica, revestida de una supuesta superioridad ética, pretendía erigirla como faro moral del movimiento en Puebla. Lo que Vilchis olvidó es que el internet tiene memoria y que los pedestales de barro suelen desmoronarse al menor temblor informativo. La respuesta del bloque agraviado no tardó en llegar, desatando un contraataque que desnudó por completo la narrativa de la exvocera.

En cuestión de horas, el archivo histórico digital cobró factura. Salieron a la luz publicaciones antiguas de Vilchis —fechadas entre 2011 y 2015— donde el lenguaje de odio, la gordofobia, el clasismo y la misoginia explícita eran la norma, no la excepción. El golpe definitivo se materializó en un tuit de 2015 donde Vilchis, con una vulgaridad pasmosa, catalogaba a Nay Salvatori como ‘la vieja más corriente e ignorante’ que conocía.