
-Líderes educativos y más de 1,200 docentes analizaron los retos de la inteligencia artificial.
-El coloquio propuso centrar la enseñanza en la cultura, el criterio y la comunidad.
Es urgente capacitar al magisterio frente a los desafíos digitales de la actualidad, coincidieron los participantes en el coloquio «Los Futuros de la Inteligencia Artificial en la Educación», organizado por la UPAEP, el SNTE Sección 23 y la Universidad Hebraica.
El foro, en el que participaron más de 1,200 docentes, sirvió para analizar cómo la tecnología puede integrarse en las aulas de manera ética y reflexiva. Los ponentes destacaron la necesidad de trabajar de forma conjunta, superando las divisiones institucionales del pasado para enfrentar de manera colectiva el impacto del cambio tecnológico.
José Luis González Morales, Secretario General de la Sección 23 del SNTE, compartió que en su trayectoria apoyó la jubilación de más de 3,000 maestros que decidieron retirarse por temor a la tecnología. Por ello, instó a perder el miedo y asumir que el uso de la inteligencia artificial (IA) ya es una realidad cotidiana.
«La inteligencia artificial la debemos y la tenemos que seguir y aprender a manejarla. Es lo del día de hoy», remarcó González Morales. El líder sindical señaló que el propósito del coloquio es dar herramientas necesarias a los maestros para beneficiar directamente a los niños.
Por su parte, Jorge Medina Delgadillo, Rector de la UPAEP, reconoció que la Sección 23 del SNTE es pionera al abordar el tema con rigor pedagógico. Medina propuso enfocar la educación bajo tres cultivos fundamentales que ninguna tecnología de procesamiento de información puede suministrar por sí sola.
«Nuestro porvenir educativo dependerá de tres cultivos que ninguna tecnología suministra», explicó Medina Delgadillo, detallando que estos ejes son la cultura, el criterio y la comunidad. El Rector recordó, citando a María Montessori, que hacer por un alumno lo que él ya puede hacer de forma autónoma debilita su desarrollo real.
Para el directivo, la cultura permite a las personas ir más allá del promedio homogeneizado de los algoritmos de IA. El criterio ayuda a discernir en qué medida conviene servirse de la tecnología, mientras que el enfoque comunitario combate el individualismo y fomenta el bien común.
En tanto, Alejandro Spiegel, Rector de la Universidad Hebraica, analizó el impacto histórico de las pantallas en las aulas. Spiegel advirtió que el uso continuo de los dispositivos electrónicos genera un fenómeno que describió como «soledades interactivas» entre los estudiantes.
Spiegel destacó que, aunque los jóvenes utilicen las plataformas de forma intuitiva, estas no sustituyen la labor pedagógica. «Lo que no le enseña la pantalla es a interrogarse, es a pensar, es a tomar distancia», sentenció, reivindicando que el docente sigue siendo indispensable.
El coloquio concluyó con la premisa de que el aula es el espacio idóneo para construir confianza colectiva. Las tres instancias acordaron mantener las jornadas de capacitación para asegurar que el desarrollo de la inteligencia artificial complemente, y nunca desplace, el sentido humano de la educación.