Tonatiuh Valenzuela Blanco. Deja que haya luz

 

Tonatiuh Valenzuela Blanco. Nació en 1993 en Veracruz, Veracruz, México. Estudió la Licenciatura de Educación Deportiva en la UPAV. Con sede en el Instituto Leonardo Bravo. Autor del libro Deja que haya luz (2025). Publica ensayos literarios y poemas en el portal de noticias del Semanario 7 Días de Puebla, El Dictamen de Veracruz, Decano de la Prensa Nacional y en la revista de Literatura Pueblos de la Mixteca, que se distribuye impresa y en electrónico en México y en los Estados Unidos de América. Fue incluido en cinco Antologías Internacionales de Poesía Sabersinfin y en la de Otoño de Palabras (Editorial Castellanos. 2022), ha participado en encuentros regionales de escritores organizados por la Unión Estatal de Escritores Veracruzanos A. C.

 

Deja que haya luz

 

Hay dos formas de difundir la luz:  

                                                                                                     ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja

—Lin Yutang

 

Deja que haya luz en tu interior, escúchala, vívela, déjala fluir, observa cómo recorre tu cuerpo, tu mente y tu alma. Cuando estás en contacto con ella surgen destellos de alegría, inspiración, serenidad y autocompasión.

 

No hay estrella que no brille con luz propia, así como no hay vida sin «alumbramiento», es necesario «dar a luz». Otórgale a la luminosidad la importancia que merece en tu desarrollo personal, pídele al astro rey un nuevo reinicio, cada día es una oportunidad de enmendar los errores del pasado.

 

Destruye la negatividad con optimismo, crea puentes de esperanza cuando sientas que ya nada avanza, cuando creas que no hay salida de la situación que estás viviendo y te invada la tristeza y el miedo, es momento de tocar fondo y darte cuenta que tú eres un ser de luz, y que ninguna circunstancia por muy oscura que sea, puede destruir lo que tú ya eres.

 

Tal vez no has descubierto hasta el momento quién en verdad tú eres, no hay ser más luminoso que aquel que despierta del sueño en el que vivía. Seres de luz faltan en este mundo tan caótico; donde hay guerras, asesinatos, hambruna, pobreza, eso no significa que todo esté perdido, también he conocido bondad en las personas, misericordia, humildad, altruismo, valores humanos, se dice que el mal hace mucho ruido, en cambio el bien es silencioso.

 

Desde la invención del fuego, hasta el invento de la bombilla eléctrica, la humanidad por naturaleza busca entender la energía y sus diferentes transformaciones, que es una forma de brillar entre tanta materia oscura del espacio, buscan también al de arriba, Señor y portador de luz divina como bálsamo para sanar sus heridas emocionales ocasionadas por sus frustraciones. Los seres humanos también intentan conectar con sus espíritus ocasionalmente buscando consuelo a su vacío existencial.

 

No es nada fácil continuar cuando te faltan ganas de vivir, la felicidad a veces la entendemos como instantes que pasan, sin embargo, creo que sí hay una forma de ser dichoso siempre y es disfrutando lo que tienes en el presente, no deseando nada externo y automotivándote, desde tu centro, ya que la felicidad es algo que se lleva dentro, no la busques afuera.

 

El ying y el yang «la luz y la oscuridad» se alternan de manera cíclica en nuestro universo interior y exterior; así como nace el día por la mañana, también nace la oscuridad por la noche, de igual manera fluctúa nuestra voluntad para hacer el bien o el mal, como una vez me dijera uno de mis Maestros «la oscuridad trabaja para el bien». Cuando lo escuché por primera vez, pensé en todas mis crisis mentales, lo que me han enseñado, el largo camino recorrido, que tiene que haber «fuertes sacudidas» para que se haga la luz.

 

De estas dos fuerzas opuestas pero complementarias «la luz y la oscuridad» surgen los grandes contrastes entre el bien y el mal, la consciencia o inconsciencia, el amor o el miedo, dependiendo de cuál decidamos alimentar más obtendremos balance y equilibrio o caos y destrucción, dependerá de uno mismo.

 

Como apuntaba Galileo Galilei: la mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo y sepas lo que te hace bien y lo contrario. Tenemos la capacidad de adentrarnos en nuestro universo interior y observar todo lo que pasa dentro, las sensaciones magnificas que podemos experimentar, la luz que nos acaricia suavemente al inhalar y exhalar esta sanadora energía que entra y sale de tu cuerpo.

Deja que haya luz, ya que este es el motor de tu existencia, el corazón de tu cuerpo astral, pídele a tu «Cristo interno» que te llene de luz divina, compártela con los demás, sonríe; tu espíritu debe de sentir que no puede contenerla más.

 

Esa luz debe repercutir en tus acciones, tus pensamientos y tus palabras para ser mejor persona, contribuyendo a la sociedad en que te encuentres, tú puedes irradiar esperanza en tu trabajo, en tu familia y en ti mismo.

 

Recuerda la actitud la construyes tú mismo, así como es necesario encender un coche de un chispazo, asimismo pue-des tú encender la llama del amor hacia todo lo que te rodea y volverte un ser «despierto» que no dependa de cosas materiales para ser feliz, sino que transforma sus adversidades en oportunidades para crecer como persona. Deja que haya luz.