
Guillermo Axalco. Poblano de nacimiento, cursó estudios de Derecho y es empresario dedicado a la transportación de carga. Realiza labor altruista a través de diferentes organizaciones no gubernamentales, lo cual le ha valido múltiples reconocimientos nacionales. Influenciado por la poesía, es afecto a escribir decretos. Sus primeros pasos en las letras se han publicado en Sabersinfin.com.
Mi esposa, abuela ejemplar
La mirada de una abuela,
poderosa y sincera,
alivia cualquier tristeza,
cambia el gris por primavera.
Cura el desánimo profundo,
limpia de todo mal el mundo.
Sus ojos, faros en la noche,
guían con luz que a todos toca.
Anclas firmes de los cimientos,
contra envidias, contra el viento.
Prejuicios y mentiras fallan
ante su fuerza que no calla.
En sus gestos, toda la historia,
en sus manos, toda la gloria.
Tejiendo fuerte la familia,
con amor que nunca vacila.
Ella, mi esposa, abuela de verdad,
su amor un faro de sinceridad.
En su sabiduría encontramos paz,
abuela ejemplar, su luz nunca se apagará.
Más allá de la penumbra
No desoigas los retos que te pone la vida,
enfréntalos con valor, sin temor a la caída.
Cada prueba que enfrentas es un escalón,
una oportunidad para una nueva visión.
Ni dejes a la deriva lo que acecha sin piedad,
cada sombra que te sigue tiene su verdad.
Es en la adversidad donde crecemos más,
donde descubrimos que podemos, si lo intentamos ya.
Pero ve más allá de la penumbra y el temor,
busca en el horizonte la promesa de un color.
Los miedos son fantasmas que a veces nos limitan,
mas no hay oscuridad que tu luz no debilita.
Detrás de la maleza está el verde, resplandece,
un recordatorio de que todo renace y crece.
La vida es un jardín que aguarda por tu mano,
para cultivar sueños, para trazar tu plano.
Y más allá el sol y su benevolencia,
te espera con calor y su eterna presencia.
Cada nuevo amanecer trae un canto de esperanza,
un lienzo en blanco para quien nunca se cansa.