Dora María Espinosa Lobato «Yop Dora Mar». Tu frágil memoria

Dora María Espinosa Lobato «Yop Dora Mar». Originaria de Tecamachalco, Puebla, cursó un doctorado en Ciencias Jurídico Administrativas. Es coordinadora internacional del Parlamento Mundial de la Juventud, Capítulo Puebla, e integrante de diversas filiales poéticas. Autora del poemario Un alma llena de amor, ha participado en múltiples antologías nacionales e internacionales. Actualmente, labora como catedrática en el Instituto Digital del Estado de Puebla, en Quecholac, y en la Universidad Internacional de Investigación México (UIIMEX).

 

Tu frágil memoria

 

Ya se te olvidó el calor de mi mirada,

cómo te sonrojabas cuando te acariciaba con la vista.

Ya se te olvidó el suspiro que te lanzaba,

y cómo correspondías, con un amor que parecía infinito.

Ya se te olvidó el tacto de mis dedos,

cómo te tocaba a escondidas, y las miradas de los otros.

Ya se te olvidó todo lo que te hice sentir,

y no era fingir, era amor, puro y verdadero.

Se te ha olvidado el invierno, el otoño y la primavera,

se te ha borrado de tu memoria mi imagen y mi sentir.

Pero hay algo que no podrás olvidar,

algo que no podrás borrar de tu alma.

Es la presencia que dejé en ti,

la huella que quedó en tu corazón.

No podrás manejarla a tu antojo,

como haces con tus sentimientos.

Pero ella siempre te recordará,

mi presencia en ti, mi amor verdadero.

Y aunque trates de olvidar,

no podrás, porque es parte de ti.

Con amor, yop Dora Mar.

 

Etapas de amor

 

Antes de que la lluvia termine,

deja que mis ganas se mojen en el café,

que mi alma tome respiro y vea un nuevo amanecer.

Antes de que el invierno termine,

deja que te diga un te quiero lento,

suave y frío, porque mi verdadero amor

se lo llevó el otoño, y ya no está.

Antes de que el día termine,

deja que me despida con un beso,

sin pasión, porque la dejé olvidada

en el último vagón de mi historia de amor,

que mataste con frialdad, indiferencia y soledad.

Antes de que la primavera llegue,

con su esplendor y su nueva vida,

deja que te diga que fui una historia mal contada,

por traumas de ti, que jamás has tenido amor.

Pero deja que te diga que esa lluvia,

ese invierno y aquel otoño,

ya son pasado, igual que la etapa de mi vida

que compartí contigo.

Si te veo caminar por un mundo de personas,

créeme que no recordaré ni siquiera tu imagen,

porque el tiempo, la lluvia y mi memoria

la enterraron en el desierto de tu vida,

que cree ser único y solo fue

una ráfaga de viento en un hermoso día lluvioso,

un golpe de suerte en una vida sin amor,

una estrella que se desprendió del cielo

y cayó en el jardín frío de un corazón de hierro,

que fue todo y jamás pedí nada,

porque no tienes nada que dar en estas cosas del amor.

 

Dora Mar