
María Fernanda Velázquez Palma, es una escritora y conferencista con una trayectoria literaria que inició formalmente en 2015 con la publicación de su libro Primicias. Su pluma ha trascendido fronteras, logrando publicar en España la obra El origen de los sueños bajo el sello del Grupo Planeta. Entre sus reconocimientos más recientes destaca el primer lugar en el concurso literario Zigia28-Argardini 2025, sumado a una producción constante que incluye títulos como Mi universo, El valor de un amigo y Un héroe de verdad. Ha participado como ponente en coloquios de la UNAM y en el Festival Internacional de Poesía. Como miembro del Club de Escritoras Gemma Odila Garzón Arcos y diplomada en Redacción de la Lengua Española, integra su sensibilidad artística con una formación multidisciplinaria en Ingeniería, Derecho y Psicología.
Mi esposo azul
He buscado mil palabras para describirte:
esposo, mi mejor amigo, cómplice, mi lugar seguro.
Todas se quedan cortas para contar lo que eres.
Solo tú y yo sabemos lo duro que ha sido
aceptar en esta relación, que debía de ser solo de dos,
a un tercer integrante.
Somos tú, yo y el autismo.
Al inicio yo quería desterrarlo,
arrancarlo de mí, pero con amor
me enseñaste que es parte de lo que soy
y que su compañía no es siempre mala.
Dicen que soy valiente por llevar conmigo
a ese compañero, pero yo no pude elegir;
en cambio, tú sí podías escoger
correr de él y no hacerlo parte de ti.
Pero decidiste amar ese pedazo de mí
que aún yo sigo aprendiendo a apreciar.
Viste en el que yo creía un intruso algo único,
y en vez de avergonzarte,
decidiste perder el miedo, reír, jugar
y darme la fuerza para ser quien en realidad soy.
Me amaste como soy,
con todos mis defectos y temores.
Sé que para ti es duro verme sufrir,
que mi dolor es el mismo que el tuyo.
En cada día malo tus ojos llorosos me gritan
la impotencia que sientes, porque de poder,
no permitirías que derrame una sola lágrima.
Es tiempo que sepas que el dolor no se irá,
que el autismo vino para quedarse.
No necesito que lleves por mí el dolor,
solo necesito lo que has hecho cada día:
sentirte a mi lado.
A veces piensas que no has logrado nada;
si tan solo supieras todo lo que has hecho
cada vez que con amor sostienes mi mano,
que me impulsas a hacer lo que nunca creí lograr.
Me alientas a romper mis miedos,
a ser cada día más independiente,
ocultando tus propios miedos
para darme toda la valentía.
Muchas veces me cuesta tanto
decirte lo mucho que te amo,
abrazarte y mostrarte mi amor
como los demás lo hacen.
Nuestros lenguajes de amor son tan distintos
y aun así tan iguales,
porque el sentimiento es el mismo.
El autismo nos obliga a enfrentar retos
que otras parejas no enfrentarán,
pero también nos ha enseñado tanto.
Nos enseñó que el amor es más que caricias,
que la vida hay que vivirla sin pena,
jugar y reír en los días buenos,
porque no sabemos si mañana podremos.
Nos enseñó que cuando se ama de verdad
ningún problema es grande, a valorar las cosas pequeñas,
a festejar cada logro por muy pequeño que sea.
Y aunque en esta relación siempre habrá un tercer integrante,
estoy feliz de tenerte y saber que me amas.
Y así como es tu mano la que me sostiene
cuando en el camino siento caer,
mi mano y todo mi ser estará para ti siempre.
Sé que dices no saber quién eres y no te culpo,
eres tantas cosas que describirte es imposible.
Amo cada parte de ti:
tu corazón humilde y piadoso,
tus ojos profundos que lo dicen todo,
tu sonrisa que no se apaga, tus pasos firmes y tercos,
tu voz segura y tu alma infantil que no envejece.
Ambos sabemos que este camino no será fácil,
que habrá días buenos y malos,
pero tengo la certeza de que cada uno de ellos
valdrá la pena si caminamos juntos.