
David Orozco de Gortari. Nacido en la Ciudad de México, hizo sus estudios de licenciatura en la Universidad La Salle y obtuvo el título de Ingeniero Mecánico Electricista por la Universidad Nacional Autónoma de México. Entre otras actividades extracurriculares, tomó un curso de metales en la Escuela de Artesanías del INBA.
Profesionalmente se desarrolló en la rama industrial. Participó, entre otros, en el programa OEA-92, para el fomento económico de comunidades indígenas en la Meseta Purépecha, en Michoacán. Participó en el Programa de Formación de Operadores de Maquinaria Agrícola para la preparación de tierras de cultivo y también en el Programa para el Rescate del Patrimonio Cultural y Artístico de los Ferrocarriles Nacionales (antes de su venta).
Actualmente explora el mundo de la literatura como vehículo para expresar inquietudes o reflexionar sobre la vida. Bajo la tutela del maestro Miguel Barroso Hernández, en el Taller de Escritura Creativa Miró; adquiere las herramientas necesarias para narrar sus propias historias.
La paciente desahuciada
Esta guerra interna me carcome por dentro. De mí depende que la pequeña Luisa deje de sufrir. ¡Apenas tiene 12 años! El cáncer fue diagnosticado, por los mejores oncólogos, como incurable y progresivo. ¡No hay tratamiento! ¡No hay solución! No tiene sentido mantenerla en este estado. Si por alguna razón extraordinaria pudiera salir del coma, sus facultades mentales quedarían muy atrofiadas y en días, igualmente, moriría. No tiene caso alargar su agonía.
“¡No lo permitas!”: me dijo, con la madurez de quien ya ha sufrido lo suficiente. “Ya no aguanto el dolor”: gritaba. Pero los padres se aferran. ¡Rezan y rezan, sin perder la esperanza!
Solo tendría que apagar el interruptor de la máquina que la mantiene inerte, artificialmente, aquí, en esta cama. Descansaría: ¡sí!, pero yo estaría quitándole la vida a un semejante…
¿La vida? ¿Aún vives, Luisa?
La mano me tiembla y tu madre pronto regresará. “Desconéctame”: pareces susurrar. ¿Qué debo hacer?