Museo Barroco y su tropezada existencia

Víctor de Regil

El Museo Internacional del Barroco, es el último gran museo que se ha construido en México realizado por el multipremiado y reconocido arquitecto japones Toyo Ito, cuya única obra en América es este museo. Ciertamente, fue una de las obras insignia del morenovallismo, inaugurado el 5 de febrero de 2016 en Puebla. Sin embargo, pasó de ser un ícono cultural para convertirse en el “monumento a la corrupción”.

Ahora, el gobierno de Alejandro Armenta ordenó convertirlo en la Universidad de las Bellas Artes. En su momento, el exgobernador Rafael Moreno Valle, afirmó que el Museo del Barroco sería uno de los centros culturales más importantes de Latinoamérica. Además, destacó que contaba con convenios con coleccionistas y museos internacionales de países como Alemania, China, Filipinas, España, Brasil, Cuba y Estados Unidos.

El Museo Internacional del Barroco se construyó a través de un esquema de Asociación Público-Privada (APP), por lo que el estado se “endeudó” por un periodo de 23 años y cuatro meses.  Rafael Moreno Valle vendió la idea de que el Museo del Barroco se convertiría en un ícono nacional, al posicionarse como uno de los mejores museos del país; sin embargo, desde su inauguración, el MIB estuvo rodeado de escándalos. El primero de ellos es que el recinto se inauguró sin estar completo. Durante el corte de listón, se vieron a trabajadores de la construcción terminando la obra a marchas forzadas.

La obra estuvo a cargo de tres empresas; Concretos y Obra Civil de Pacífico, La Peninsular y Promotora de Cultura Yaxche. Incluso la Auditoría Superior de la Federación detectó inconsistencias en la obra más cara de la gestión morenovallista, por más de seis mil millones de pesos. Entre las observaciones, se detectaron incrementos en el costo de construcción, al pasar de 760 millones a mil 779 millones de pesos.

Asimismo, los gastos de operaciones superaron tres veces la cifra inicial del gobierno estatal, pues de 87.2 millones de pesos terminaron siendo de 269 millones de pesos anuales.

En su momento,el MIB fue abierto al público incompleto y sus salas fueron llenadas con obras sustraídas de otros inmuebles de Puebla. Otra parte se rentó a coleccionistas, como el caso del museo de Liechtenstein, que ya debió de ser regresada a su lugar de origen. La Biblioteca Palafoxiana, el Museo Bello y la Catedral de Puebla se vieron afectados por este saqueo.

La Secretaría de la Función Pública detectó que el Gobierno de Puebla no gastó 300 millones de pesos en la compra de piezas y obras de arte para el MIB. Sino en gastos para traer dos exposiciones, restauraciones de piezas y traslados con un alto costo, lo que no benefició al patrimonio poblano.

Ahora, el MIB nunca fue rentable durante la década que lleva funcionando en Puebla. Pues las visitas al recinto cayeron en 92 por ciento desde el año de su inauguración hasta 2025.Por lo que en múltiples ocasiones el gobernador Alejandro Armenta llamó al MIB como un “monumento a la corrupción”. Esto, debido a la deuda que heredaría a los poblanos.

Por ello, el mandatario estatal llegó a un acuerdo con Grupo Hermes, para que, con el pago de dos mil millones de pesos, el Gobierno de Puebla recuperara el control del MIB y liquidara la deuda.

Con esto, los poblanos se libraron de pagar hasta el término del contrato aproximadamente 10 mil millones de pesos durante los próximos dos sexenios.

El inmueble, que permaneció como un “elefante blanco” a pesar de ser una obra de arte al ser construido por Toyo Ito, ganador del Premio Pritzker 2013, ahora será sede de la Universidad de las Bellas Artes.

El MIB albergará licenciaturas en Arquitectura, Escultura, Pintura, Música, Literatura y Cinematografía, y se prevé que inicie a operar en agosto de 2026.