
Israel de Jesús Reyes Ramírez. (Veracruz, México. 2000). Actualmente se desempeña como Supervisor en Espacios Públicos en el H. Ayuntamiento de Veracruz. Posee memoria fotográfica y aunque fue hostilizado por sus peculiaridades en su trayecto escolar, principalmente en la secundaria, nunca se rindió. Concluyó dos carreras simultáneamente; la de Ingeniería en Sistemas Computacionales en el ITVER (como un tiburón blanco) y en sistema sabatino la de Derecho en la Universidad Jean Piaget y posteriormente en esa misma institución, una Maestría en Educación (2024), donde tuvo la oportunidad de vislumbrar su camino como educador y asesor, gracias a la dedicación de sus maestros que lo alentaron y descubrieron su don de enseñar. De la mano de su mentor, Gonzalo Valenzuela, decidió ya no quemar sus escritos y recopilarlos para publicar un libro de las vivencias que le han impactado y hacen puente con su diario vivir.
Quería saber más de ella
Quería saber más de ella
pero los días pasaron…
como pasan siempre
sin pedir permiso,
sin detenerse a explicar nada.
Era noviembre,
o tal vez no
dentro de mí
las estaciones dejaron de importar.
Todo cambiaba
como una radio mal sintonizada,
buscando la frecuencia exacta
entre el ruido,
desesperado
por escuchar nítidamente
lo que por dentro
no sabía cómo decir.
Así estaba yo
intentando entenderla,
intentando traducirla
a un idioma que no conocía.
Quería saber sus gustos,
interesarla en mi conversación,
verla sonreír sin esfuerzo.
Como el niño que fui
quería aprenderlo todo
antes de hablar
prepararme, ensayar,
llegar listo para no fallar.
Pero en ese intento de ser perfecto,
todo salía mal.
Las palabras pesaban,
las ideas se rompían,
y yo…
me perdía en el intento de agradar.
Entonces entendí algo sin darme cuenta:
cuando dejaba de esforzarme tanto,
cuando hablaba sin miedo,
cuando simplemente era…
ahí,
sin ruido,
sin presión,
empezaba a conocerla de verdad.
Tantas veces me pregunté
qué se sentía una cita sincera,
qué se hacía,
cómo se vivía…
sin notar
que ya estaba dentro de una.
Y así,
entre intentos torpes
y momentos reales,
poco a poco,
como quien no quiere romper el instante…
empecé a conocerla.