Confluencia faraónica. Adriana Terán

Adriana Terán (Poetisa Cálida) Escritora y promotora cultural mexicana radicada en Argentina. Es autora de los poemarios Ardientemente tuya, Matices del corazón y Muñeca rota. Académica de la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE), Academia de Literatura, y miembro de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) Central. En los años 2019 y 2021, fue galardonada con el reconocimiento Mujer Orgullo de México. Ha participado en múltiples encuentros literarios nacionales e internacionales, representando grupos literarios de México y Argentina.

 

Confluencia faraónica

 

Soy Satis, poderosa,

ofrendada en las manos de Memfis,

amo que rige el destino.

Presto oídos al lenguaje divino de Thoth

en una noche oscura de Kuk.

Upuat abre la vía,

Bast nos croma de alegría,

sucumbimos enredados en pasionaria.

La estrella Siwo curiosea, se recrea

al vernos llamear sobre montados,

disfrutando boyante transmutación.

Horus visita la perla del firmamento,

Ra nos obsequia el poder de amar,

las hojas del árbol de la vida

caligrafían nuestros nombres.

El Astro Rey realiza su desplazamiento divino.

No se divisa, desapareció con la tarde,

regresará con el alba.

Entre cuerpos ávidos, Sow

humedece desde la frente hasta los muslos.

Nut, despabilada, nos sitúa en el tiempo,

sorprendiéndonos desvestidos

en la principiante alborada. Nuestros talles

siguen ardiendo como el mismo sol.

 

 

Amalgama olímpica

 

Relego mi caos cuando apareces,

eres mi Némesis, afianzas mi mano,

entregarnos nos convierte en dioses:

Yo… en Gea con mis curvas redondas,

Tú… en Poseidón desatando su fuerza.

Hestia cálida, cobija hasta el tálamo.

Al chocar nuestras miradas, la cohesión

desata turbulencia y nos atrapa.

Comenzamos el banquete, saboreamos

besos intermitentes e inmaculados.

Bebemos ambrosía enviada por Dionisio,

imprimimos huellas al palparnos,

Poros se bañan en tintineo de estrellas.

Titanes envidiosos observan, pero nos premian

al regalarnos noches repletas de alquimia.

Baco embriaga, ceñidos nos licuamos,

penetras mi gruta azul, desencadenas olas.

Mentes candentes detonan fuegos artificiales,

desplomas tu plancha corporal sin exomis,

rítmico vaivén trepida; entrañas remueven capas.

Explotamos ígnea pasión, ¡amo, muero y renazco!

En tus luceros veo caer pedazos de luna,

derramamos esencia, efluvio poético.

¡Benditos crepúsculos los que paso a tu lado,

cubiertos de arrebato cósmico!